Vuelven el rojo y el blanco
Más conocida por sus medicamentos contra la gripe o el cáncer, Merck no es sólo el primer fabricante mundial de cristal líquido para monitores de televisión, sino uno de los mayores suministradores de pigmentos para las pinturas de los coches.
Desde 1959, Merck trabaja en el sector con su división química que suministra a los fabricantes los pigmentos base para las pinturas.
La química alemana trabaja con los fabricantes de vehículos en el desarrollo de nuevos proyectos y con expertos en tendencias de color, lanzando cada dos años una nueva colección. La última recoge los colores que estarán de moda entre 2010 y 2012. Según esta pasarela, en la segunda década del siglo XXI decaerá el uso del color plata, mientras vuelven el rojo y el blanco, a la vez que el verde y el marrón se estilan en los coches pequeños y en los deportivos.
Pero en todos los tonos se imponen pigmentos de efectos metálicos que juegan con la luz. Según los estudios, el color puede ser decisivo en la elección de un vehículo, pero actualmente el 70% de los compradores optan por recubrimientos de efecto, independientemente de la tonalidad.
Merck lanzó en 1984 pigmentos de efecto nacarado o perlado para pinturas de exterior que se utilizaron primero en los coches de gama alta. Estos pigmentos usan como base partículas de mica, que sustituyeron al carbonato de plomo de 1959.
Esas partículas se recubren con una fina capa de óxidos metálicos, como el dióxido de titanio y el óxido de hierro, y se consiguen efectos como brillos metálicos o irisados. La empresa presentó en el año 2000 pigmentos creados con una lámina de óxido de aluminio recubierta de dióxido de titanio, con los que se logran colores más brillantes que resaltan la luz del sol.
En 2004 se empezó a comercializar un nuevo producto con reflejos de otros colores conseguidos con micropartículas de cristales, y en 2007, el pigmento Pyrisma, también con base de mica, que mejoraba sustancialmente la calidad y el brillo de los anteriores y ofrecía más gamas de colores. Con este nuevo producto se consiguió un tono violeta para el Audi Q5, que varía su intensidad con el movimiento y dependiendo de la luz. La ventaja de estos productos es que permiten hacer pequeñas reparaciones de chapa sin provocar diferencias de tonalidad en las zonas retocadas.



