Enlaces


Directorio YAAQUI de Bitácoras y Weblogs
Sitio seleccionado por
el Directorio Flesko

¿Por qué ocurre el aquaplaning?

Se acerca la época en que en muchas zonas de nuestro país llueve de forma frecuente. Por lo tanto, se incrementan las posibilidades de que un charco traicionero nos haga perder el control de nuestro vehículo.

Nuestro control sobre el vehículo depende única y exclusivamente de que entre nuestros neumáticos y el pavimento exista una fuerza de rozamiento suficientemente grande. Por ese motivo, tanto las ruedas como la carretera se fabrican de materiales con alta fricción. Pero claro, eso supone que la rueda está en contacto con el asfalto. ¿Qué ocurre cuando el agua se entromete?

No es que el agua produzca poca fricción. De hecho, como veremos más adelante, puede llegar a producir bastante fricción. Por eso las lanchas más veloces pasan más tiempo en el aire que dentro del agua. El problema es que al pasar la rueda, el agua (líquida) no permanece en su sitio, como todos los que hemos sido salpicados por coches sabemos de sobra.

Si debajo de la rueda en vez de asfalto hubiera agua, cuando ésta intenta girar (gracias al par de fuerzas del motor), el líquido elemento no opondrá resistencia al giro. En vez de eso, saldrá disparada hacia atrás y los lados. Es como si al caminar pisamos un patín: no ofrece resistencia al movimiento del pie, y por lo tanto no nos proporciona fuerza hacia adelante que necesitamos para avanzar. En el caso del agua, se llama aquaplaning.

Para evitarlo, las bandas de rodadura de los neumáticos tienen un dibujo gravado que se encarga de guiar el agua de forma que no quede entre la rueda y el pavimento. De hecho, es fácil verlo cuando está lloviendo. Al pasar un coche, quedan los surcos de las ruedas, donde la carretera queda prácticamente seca.

Pero, como todo en esta vida, la capacidad de nuestras ruedas para achicar tiene su límite. Si hay demasiada agua, no darán a basto, quedará una película de agua debajo de la banda de rodadura y se producirá el temido acuaplaning. ¿Cuál es el límite? Pues depende de varias circunstancias. Veamos cuales.

Seguramente el factor más importante, ya que es el único que el conductor puede manipular durante el trayecto, es la velocidad. Hablando en términos mundanos, a mayor velocidad, menos tiempo tendrá el agua para apartarse. Por lo tanto, moderar la velocidad cuando el pavimento está mojado siempre es una buena idea.

Otro factor importante son las propias ruedas. Si están bien diseñadas, y el dibujo está en buenas condiciones, tanto más eficientes serán achicando. De hecho, todos sabemos que en competición tienen neumáticos especiales para mojado, con un diseño adaptado para tales condiciones. Claro, los que usamos los mortales no serán tan buenos como las de Alonso, Pedrosa y compañía, porque tienen que servir para todos los terrenos.

Las propias características de la rueda también influyen. Las ruedas estrechas necesitan mover menos agua, así que soportarán charcos mayores. Aunque eso no quiere decir que debamos cambiar ciegamente nuestras ruedas por otras más estrechas, eso afectaría negativamente a nuestro vehículo. Pero sí significa que quizá no es buena idea poner ruedas anchas por muy chulas que puedan parecer. Mejor, nos limitamos a usar las ruedas recomendadas por el fabricante.

El último factor es el peso del vehículo. Los vehículos pesados lo tienen más fácil para que sus ruedas se hundan en los charcos con facilidad. Eso sí, los vehículos más pesados también suelen tener las ruedas más anchas, así que ambos efectos tienden a compensarse.

El agua que queda debajo de la rueda produciendo el acuaplaning no es el único riesgo. También el agua que queda por delante puede traernos problemas. En un charco muy profundo, por delante de la rueda se acumula mucha agua que espera su turno para poder apartarse. Supongo que es algo que habréis visto todos en una piscina (o incluso en la bañera), al empujar el agua con una mano o un brazo, justo por delante el nivel del agua sube un poco.

Esta acumulación de agua produce una resistencia extra al avance de la rueda. Dicho de otra forma, la energía necesaria para elevar y mover toda esa agua es extraída de la energía cinética del vehículo. En definitiva, tiende a frenarnos. La situación empeora si es sólo una rueda la que pisa el charco, ya que eso hará que el coche tienda a desviarse.

Por lo tanto, si no podemos evitar pasar por un charco, es mejor procurar que las ruedas de ambas lados entren en él. Y si es posible al mismo tiempo. Notaremos un pequeño frenazo, sobre todo si no hemos podido reducir la velocidad, pero al menos continuaremos en línea recta.

Hay que tener en cuenta que muchas de estas tormentas estacionales son muy locales. Es perfectamente posible que nuestro viaje transcurra por un lugar donde acaba de llover y no nos enteremos. Así que, sobre todo en esta época, es aconsejable extremar la precaución al menor signo de pavimento mojado.

2 Comentarios

  1. POPGOM.es escribió:

    ¡Muy buen artículo!
    Enhorabuena desde popgom.es

  2. schacon58@yahoo.com escribió:

    Buebas tardes, que me dice del llamado hidroplaneo viscoso, el cual se produce a baja velocidad.

    Espero sus cometarios.

Escribe un comentario a esta noticia

Autor:

Están permitidas las siguientes etiquetas:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Texto:

Jueves, 9 de Febrero

Foro de autoescuela TV